La Ley y la Promesa de la Manada

La Ley de la Manada es un símbolo porque nos recuerda la Manada del Seeonee, la sociedad de los lobos, lo respetada que es la selva por el sentido de pertenencia del cumplimiento de la ley, por eso al pueblo de los lobos se les reconoce como el pueblo libre, porque si no hay ley no hay libertad, como los Banderlog que es un pueblo sin ley, esclavo de su bullicio y su desorden siempre haciendo ruido para que todo el mundo sepan que están como para mostrarse, pero nunca para asumir un compromiso. Es un proyecto porque ella expresa en conceptos sencillos y en palabras comprensibles para los niños, el proyecto educativo del Movimiento Scout. Estos términos se adaptan de manera apropiada para los niños y su preferencia a jugar, a imaginar, a crear desde la fantasía la relación con reglas, normas, valores, de manera sencilla, una hermosa síntesis de valores que son entendidos y vividos a la edad de 7 a 11 años. Por ello el compendio de valores que el lobato y la lobezna se comprometen a cumplir son: -Escucha y respeta a los otros (Sus pares y a los Viejos Lobos-Padres, Maestros, Adultos, etc.)- Es alegre y amigable- Dice la verdad- Comparte con su familia- Ayuda a los demás- Cuida la naturaleza- Desea aprender y vencerse a sí mismo-.

Cada uno refleja una expresión de formación en valores, sobre los que se aprende desde el hogar basado en el respeto y la cortesía hacia los demás, en la escuela, en la actividad extracurricular, en la calle al transitar, generan lazos permanentes de solidaridad e impulsan hacia las cosas que quieren aprender.

La Promesa de la Manada, es un compromiso voluntario hecho ante sí mismo, los demás y Dios, para cumplir la Ley de la Manada. Sus palabras y sus conceptos son sencillos y expresan el compromiso tal como lo diría naturalmente un niño, sin expresiones floridas ni tonos graves, simplemente es un ofrecimiento voluntario y no un juramento. Por la Promesa, el lobato y la lobezna toman libremente un compromiso, no reniegan de nada ni hacen un voto de carácter militar o religioso.

La Promesa no tiene un momento determinado para ser hecha ni está vinculada a las etapas de progresión personal de los niños. Simplemente se hace cuando el niño, una vez terminado su período de introducción, se considera preparado y pide hacerla. Los dirigentes no deben dudar ni discutir el propósito de esa petición. No se debe dudar ni discutir con el niño sobre su decisión, se debe motivar y organizar la ceremonia para que sea especial, el momento de la Promesa se comunica a la Manada, a los amigos y a la familia y se organiza una pequeña ceremonia simple, solemne, sencilla y sincera, lo más pronto posible a la voluntad manifiesta del lobato o lobezna.

«Prometo hacer siempre lo mejor. Por cumplir mis deberes para con Dios y la Patria. Obedecer la Ley de la Manada; y hacer una Buena Acción a alguien cada día»

El Lema, la Buena Acción y la Oración son otros tres elementos inmersos en la Promesa de la Manada que evocan valores en acción. Por un lado, el Lema ¡Siempre lo Mejor! es como un grito de alerta, es la evocación latente de las primeras palabras de la promesa, por el cual los niños se recuerdan a sí mismos que han tomado un compromiso con la Ley de la Manada, porque vociferar el lema equivale a una renovación constante de la Promesa como un símbolo que tiene mucho valor y sentido en los lobatos y lobeznas.

La Buena Acción es una invitación a actuar, a convertir el compromiso en hechos concretos. Hay que hacer cosas que reflejen que se está actuando de acuerdo con ese compromiso y a ese lema. No basta con decir que vas a construir un Mundo Mejor si no lo haces, por eso los pequeños gestos de los niños es lo que hace que empiece a entender como es cumplir con esta misión, dando pasos hacia esa construcción brindando un beneficio a los demás, que ayudara a generar una buena actitud en ellos al manifestar su espíritu de servicio y ser siempre mejor.

La Oración es un recuerdo, sobre el apoyarse en la ayuda de los demás para lograr lo que el niño se proponga, siendo Dios un apoyo vital y necesaria para cumplir la Promesa. La oración es una conversación de amigos, donde los lobatos y lobeznas le ofrecen a Dios el regalo de su compromiso con la Ley, el esfuerzo por vivir de acuerdo con ella y todas las acciones que hacen en favor de los demás.

«El niño no aprende de lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen». Baden-Powell

El Clan y la Comunidad

Los Rover Scouts son jóvenes adultos entre 16 a 21 años que tienen un alto compromiso por conocer lo que afecta su mundo, directa o indirectamente, son empáticos, solidarios, en búsqueda de la justicia y animados a asumir posiciones de liderazgo dentro su comunidad local y ayudar a organizar proyectos que apoyan a esta. El énfasis en la participación de la comunidad ayuda a destacar, los valores y principios compartidos del Movimiento Scout, y de la importancia vital de las vivencias dentro del contexto de la comunidad local para el joven, convirtiéndose en un vehículo importante para aumentar la conciencia sobre los retos e iniciativas mundiales, para unirse a la acción global y para asimilar y desarrollar valores globales compartidos, es la asociación de la integración e interrelación de la comunidad local con la comunidad global y su impacto en la sociedad. Además, la influencia de la comunidad y la sociedad donde hacen vida los Rovers en su proceso de desarrollo personal y las actividades que conlleven a un ciclo de acción y reflexión, permiten que los jóvenes desarrollen una comprensión más profunda de sí mismos, mientras que tienen una contribución significativa y positiva ante la comunidad en la que viven, en sus objetivos generales, necesidades y problemáticas.

Esta vinculación con el quehacer comunitarios permite el desarrollo del compromiso con los demás, que es uno de los valores más apreciados del movimiento Scout, teniendo el servicio como una herramienta educativa privilegiada, que más que resolver un problema o aliviar un dolor, el servicio es una forma de explorar la realidad, que ayuda al joven a conocerse a sí mismo, a descubrir otras dimensiones culturales, de aprender a respetar a los otros, de experimentar la aceptación y el reconocimiento del medio social, de construir una autoimagen positiva y de estimular la iniciativa por cambiar y mejorar la vida en común. La participación en la comunidad promueve una mayor cohesión y reúne a cada miembro de la comunidad en torno del propósito común de transformar sus comunidades para lo mejor. Brinda la oportunidad de exponer a más personas a los valores y propósitos del Movimiento Scout y los reúne para apoyar la causa del Movimiento Scout. Crear un mundo mejor es un viaje que los Rovers Scouts no pueden tomar por su cuenta dejando atrás a la comunidad sin tomarla en cuenta y sin trabajo en conjunto y corresponsabilidad en el alcance de los objetivos, donde exista la sinergia y el marco de colaboración del trabajo en equipo de los Rovers con la Comunidad. Debe ser un esfuerzo colectivo independientemente del tamaño de la oportunidad de aprendizaje en que los Rovers se involucren, el servicio no sólo debe ser visto como hacer cosas por los demás, sino que, a través de la participación, sin duda implicará hacer cosas con los demás. El elemento de participación comunitaria tiene que ver con ayudar a los Rover Scouts a Construir un Mundo Mejor, con la atención centrada en la ciudadanía activa y la responsabilidad de cada Rover de conocer el papel que pueden desempeñar en la comunidad.

La importancia que el servicio tiene como campo de acción, tanto en el método como en el estilo de vida Scout, determina que en el Clan sea un campo de acción prioritario, porque los jóvenes deben participar en al menos un proyecto de este campo, que puede ser una iniciativa o proyecto individual asociado a sus intereses y necesidades por aquello que los motive intensamente, que los sensibilice para atacar una problemática identificada, para luego asociarse para alcanzar los objetivos planteados en un proyecto. Si es un proyecto común, la naturaleza de la iniciativa la determina el equipo de trabajo o el Clan (Clanes), dependiendo del nivel al cual se organice, su envergadura y del número de interesados alrededor del proyecto o iniciativa. La intención es brindar la posibilidad de oportunidades de aprendizaje donde se procure asegurar que el joven adulto tenga este tipo de vivencias y experiencias antes de su egreso del Movimiento.

“La verdadera manera de obtener la felicidad, es haciendo felices a los demás…” Baden-Powell

Por ello, se puede vincular a los jóvenes adultos con actividades donde puedan participar ya no sólo como voluntarios, sino como líderes y gestores de la iniciativas, para poner en práctica toda esa capacidad de emprendimiento, de ser empáticos, compasivos, sinérgicos e interesados por aquellos problemas que afectan a su localidad más cercana, al ser parte de una actividad extracurricular de sus liceos o universidades como grupos de excursionismo, bomberos voluntarios, comités organizadores, un curso de primeros auxilios de la Cruz Roja, rescate y salvamento, o sobre qué hacer durante y después de un sismo, o creando iniciativas de acción comunitaria e impacto social de diversa índole, y lejana (global) al participar en días internacionales de acción, o recibir un taller sobre los ODS, el cambio climático, mediante entes gubernamentales, multilaterales u ONG’s, o creando iniciativas de acción comunitaria e impacto social de diversa índole con asociación y generación de redes de personas e instituciones.

Todo este clima educativo logra establecer que los Rovers están equipados con el conocimiento y habilidades para ser miembros significativos y productivos de su comunidad local, nacional y global, tomando y creando oportunidades de liderazgo, y apoyando otros al hacerlo, siendo agentes de cambio con una alta sensibilidad social, voluntarios para ayudar, pero sobre todo emprendedores sociales que en el corto plazo están Construyendo un Mundo Mejor.

“…El que no vive para servir, no sirve para vivir…” Santo Tomás de Aquino.

La Tropa y la Comunidad

En las Tropas Scouts (de 11 a 16 años), los jóvenes tienden a demostrar responsabilidad, y el deseo de ser tomados en cuenta por su nivel de compromiso, trabajo, disciplina y esfuerzo, alrededor de las cosas constructivas que hacen en su equipo de trabajo y por los demás en sus comunidades. Porque dentro de esa aventura constante para conocer espacios al aire libre, también se puede establecer la exploración activa y el compromiso con las comunidades y su correlación con el mundo en general, fomentando un mayor aprecio y comprensión entre las personas.

Los Scouts tienen presencia en sus comunidades locales, al conocerlas, distinguirlas e identificar sus características físicas, utilitarias al ser participantes en eventos de juegos que se realicen en el área geográfica de toda una parroquia, municipio, estado o región. Además, visitan, trabajan y muestran aprecio por otras organizaciones locales comunitarias prestando servicio como voluntarios durante periodos parciales de tiempo, esto ayuda a desarrollar su capacidad de generar redes con instituciones y personas avocadas a la resolución de un problema en particular, con el firme compromiso a realizar buenas acciones sin esperar nada a cambio, con una organización y objetivos identificados, fortaleciendo la visión de que estar siempre listo, significa estar preparado para todo, estar alerta y saber cómo puede usar sus habilidades y destrezas para ayudar a los demás.

El compromiso de la comunidad le permite igualmente a los Scouts experimentar y trabajar con personas diversas en sus creencias culturares – religiosas, origen étnico e ideológico. Por lo tanto, trabajar con y dentro de la comunidad permite a los Scouts aumentar su comprensión intercultural, apreciar los temas intergeneracionales que entran en juego y participar más en la comunidad en otros ámbitos de sus vidas. Así que cada oportunidad de aprendizaje en la que el Scout toma parte debería estar vinculada en cómo ésta podría beneficiar a la comunidad, por ejemplo, cuando un Scout aprende a realizar un nuevo nudo como el As de guía, debe esto relacionarse en cómo podría ser aplicado a salvar una vida en una situación de emergencia. Incluso cuando un Scout experimenta una oportunidad de aprendizaje que puede parecer sólo para beneficiarse a sí mismo, por ejemplo, una actividad deportiva), también esto debe reflejar cómo esta oportunidad de aprendizaje podría beneficiar a la comunidad, por ejemplo, un Scout en forma y saludable está más dispuesto para servir mejor a la comunidad. (Cfr. Revisión del Método Scout).

Por ello, se puede vincular a los jóvenes con actividades donde puedan participar como voluntarios, o donde sus patrullas sean los líderes de la iniciativa (asesorados y acompañados por un Adulto Scout), para poner en práctica toda esa capacidad de ser responsables, empáticos, disciplinados, sinérgicos e interesados por aquellos problemas que afectan a su localidad más cercana, al ser parte de una actividad extracurricular de sus colegios o liceos como las patrullas escolares, la sociedad bolivariana, comités organizadores, delegados de sección, o recibir una charla de primeros auxilios, rescate y salvamento, o sobre qué hacer durante y después de un sismo, y lejana (global) al participar en el día mundial de las playas, o recibir un taller sobre los ODS, el cambio climático, mediante entes gubernamentales u ONG’s. Todas estas acciones fomentan la sensibilidad de ayudar a los demás mediante acciones e iniciativas organizadas, donde el estar siempre listo se convierte en algo esencial para Construir un Mundo Mejor.

“Haz tu buena acción no sólo con los amigos, sino también con los desconocidos…” Baden-Powell

La Manada y la Comunidad

Los niños y niñas en la Manada aprenden bajo juegos y dinámicas la exploración activa y la iniciación del compromiso con las comunidades y el mundo en general, porque en su naturaleza curiosa de los niños entre 7 a 11 años, identifican que están interactuando con múltiples escenarios sociales, el hogar, el colegio, el grupo Scout y que de esa vinculación se fomenta un mayor aprecio y comprensión entre las personas.

Dentro de la Manada los niños aprenden acerca de trabajos y servicios que la comunidad proporciona y a interactuar con los miembros de la comunidad, esto puede ser desde una manualidad, una obra teatral, una escenificación, un juego de rol, que faciliten estos aprendizajes, donde se entiende la demostración de cómo ayudar a otros y compartirlo en su vida diaria.

Además, se incentiva la comprensión de la importancia de ayudar a los demás y demostrar activamente esto en sus comunidades, por medio de la Buena Acción a alguien cada día, con pequeñas acciones al alcance de sus conocimientos, habilidades y destrezas para impactar positivamente en el hogar, el colegio, el grupo Scout. Esto se ve cuando los niños en el colegio ayudan a un compañero con una tarea en el colegio, ayudar a un compañero a anudarse las trenzas de los zapatos, cuidar las áreas comunes de sus casas, devolver un objeto perdido a un extraño o un compañero. Esto ayuda al desarrollo del voluntariado como una responsabilidad y un compromiso inherente a la ciudadanía activa que los niños asumen desde la perspectiva de hacer siempre lo mejor, no sólo para sí mismos, sino en cómo pueden ayudar a los demás.

Por ello, se puede vincular a los niños con actividades donde puedan participar como voluntarios, para poner en práctica toda esa capacidad de ser corteses, empáticos, responsables e interesados por aquellos problemas que afectan a su localidad más cercana, al ser parte de una actividad extracurricular de sus colegios como las patrullas escolares, o recibir una charla de primeros auxilios para niños, o sobre qué hacer durante y después de un sismo, y lejana (global) al participar en el día mundial de las playas, o recibir un taller sobre los ODS, el cambio climático adaptado a niños, mediante entes gubernamentales, ONG’s. Todas estas acciones fomentan la sensibilidad de ayudar a los demás y que desde muy pequeños se empieza a Construir un Mundo Mejor.

“Yo… prometo hacer lo mejor por: Cumplir la Ley de la Manada y Hacer una buena acción a alguien cada día…» Promesa de la Manada.

La Naturaleza en el Clan

La vida al aire libre brinda oportunidades de aprendizajes muy amplias, siendo el campo de acción privilegiado de las actividades Scouts, quizás el más conocido y el que ha contribuido mayormente a perfilar la imagen del Movimiento a nivel mundial. En el Clan de Rovers, los retos se amplían para profundizar ese contacto, esa convivencia, esa interacción donde los desafíos de la naturaleza permiten a los jóvenes equilibrar su cuerpo, desarrollar sus capacidades físicas, fortalecer su salud, desplegar sus aptitudes creativas, ejercer espontáneamente su libertad, creando vínculos profundos con otros jóvenes, comprender las exigencias básicas de la vida en sociedad, valorar el mundo, formar conceptos estéticos, descubrir, contemplar y maravillarse con lo trascendente, ante el orden de la creación.

Es un campo de acción prioritario de los proyectos en la Rama Rover, porque le ayuda a los jóvenes a comprender los beneficios para la salud y el bienestar de las actividades al aire libre y deben tener este tipo de actividades tanto como sea posible. Dentro de esa amplitud retos y desafíos, el Rover Scout empieza a establecer su relación con el medio ambiente, al entender que es un sistema formado por elementos naturales (montañas, lagos, bosques, llanuras, playas) y artificiales (ciudades, pueblos, caseríos, aldeas, refugios) que están interrelacionados y que son modificados por la acción humana, e internaliza que se trata del entorno que condiciona la forma de vida de la sociedad y que incluye valores naturales, sociales y culturales que existen en un lugar y momento determinado. Esta internalización sobre la relación del hombre con la naturaleza hace que los Rover Scouts desarrollen una sensibilidad por el conocimiento de los problemas ambientales globales y trabajar activamente para reducir su propio impacto negativo, su huella de carbono siendo actores activos de la sostenibilidad, asumiendo el liderazgo en el fomento de iniciativas ambientales dentro de la comunidad.

En el Clan de Rover Scout es sinónimo de reto y servicio y hacerlo al aire libre, genera una combinación ideal que genera la libertad para que los jóvenes aprendan a ser más comprometidos, independientes, espirituales, conscientes de la trascendencia y para ampliar su capital social al interactuar y vincularse con niños, jóvenes y adultos fuera de su zona de confort, al separarse por unos pocos días de su rutina diaria, para conocer, observar y aprender sobre lo que implica el viaje y los puntos que va tocando la bitácora o el itinerario definido, que va desde lo ecológico a lo antropológico de aquel que ve los lugares como un humilde peregrino. Las actividades mediante el cual se logran estos objetivos deben ser impactantes, de un reto mayor a lo conocido en etapas previas; estas pueden ser visitas guiadas, rutas históricas, rutas culturales, rutas gastronómicas, excursiones, excursiones con pernocta, campamentos, pero fundamentalmente con el Peregrinaje, siendo esta la actividad máxima al aire libre del Clan que tiene una duración de cinco (5) días y cuatro (4) noches, o con menos días de duración, por fases de ejecución, en un sitio que cuente con las condiciones de reto y servicio adecuados para una sensación de logro amplia. El Peregrinaje sirve para incentivar la vinculación de los Rovers con los ritmos naturales, con poblaciones desconocidas para ellos, con la espiritualidad de la contemplación, con la empatía, la compasión y del llamado a la acción al diagnosticar como un observador experto problemáticas y oportunidades de iniciativas para el servicio, haciendo del viaje una oportunidad para crecer y aprender con una devoción sagrada hacia el compromiso de Construir un Mundo Mejor.

La diferencia entre un turista y un peregrino es que el turista no se vincula con el sitio en el que está, sólo lo visita o contempla, pero el Rover Scout lo observa, lo internaliza y conoce desde los ojos de sus habitantes, sus costumbres, tradiciones y la relación del medio que lo rodea. Andry Rivas.

La Tropa y la Naturaleza

La naturaleza es importante para los jóvenes porque ella los ayuda a desarrollarse completamente, comprender su entorno y la importancia de cuidarlo.

“La atmósfera limpia y refrescada por la brisa, sumada a la del compañerismo y consorcio continuo bajo los toldos, en el campo y alrededor de la fogata, hace que entre los muchachos se avive un entusiasmo edificante, y da al Jefe de Tropa una oportunidad, como ninguna otra, para ganarse la confianza y simpatía de los scouts.” Robert Baden-Powell, Guía para el Jefe de Tropa.

La naturaleza es el lugar idóneo para desarrollar el sentido de la aventura, la independencia y el trabajo en equipo. Una patrulla (¿recuerdas? Un equipo de 6 a 8 jóvenes de 11 a 16 años), debe trabajar por un bien común, alguna actividad en específico que le fomente la experiencia de algo nuevo, de enfrentarse a oportunidades de aprendizaje diferentes a las que ve en el local de grupo, donde se preparó para ello.

La montaña, la playa, el campo, la llanura, el lago, los bosques, etc. son esos ambientes naturales propios que le abren un mundo de posibilidades a un adolescente, pero que también lo coloca en un contexto de biodiversidad y lo ayuda a comprender el impacto de nuestras acciones, el cuidado que debemos tener ante la huella que dejamos. “Dejar el lugar mejor de como lo encontramos” es parte del aprendizaje que cada joven debe tener, no solo en ciudad sino también al aire libre. Aprender el uso adecuado del agua, el material para construir nuestras áreas de acampadas y todos los insumos para tener un tiempo cómodo en campamento, es parte de la enseñanza que demos del trato correcto a estos espacios naturales. Como acampar, como cuidar una fogata, qué hacer con los restos de los desperdicios que generamos.

Hay múltiples actividades que los jóvenes pueden realizar en la naturaleza, dependerá de los intereses de estos y de la creatividad de los adultos. Excursiones, percnotas y campamentos son la base de cualquier actividad, de allí cualquier variante es posible.

En la actualidad, cada vez es más difícil poder recurrir a los espacios naturales, es por ello por lo que el documento de revisión del Método Scout nos indica “la naturaleza también se refiere al entorno en el que vivimos. Así, en ambientes urbanos con espacios verdes limitados, este elemento del Método todavía puede expresarse a través de actividades al aire libre, ej. Practicar pionerismo en canchas de baloncesto.” Lo importante es involucrar a los jóvenes con su medioambiente, que adquieran el gusto por los espacios verdes, porque a la hora de salir de excursión, campamentos, etc., estos verán con mayor interés espacios naturales más grandes.

Las actividades deben ser ambientalmente sostenibles, que nuestro impacto negativo cada vez sea menor que el positivo. Que nuestras salidas dejen un aprendizaje sostenible y que podamos dejar en los espacios que visitemos, algo beneficioso que otros también puedan usar.

La Manada y la Naturaleza

Buscar nuevas preguntas y sus respuestas, es parte del juego de la vida en los niños en edad de Manada. Todo será sorprendente para ellos, todo ofrecerá algo nuevo por descubrir o presentará alguna utilidad que antes no conocían. Serán observadores de la naturaleza y del mundo que los rodea, inventores de máquinas y herramientas, serán capaces de construirlo todo y siempre te exigirán el mejor de los esfuerzos para satisfacer su curiosidad.

La naturaleza brinda oportunidades de aprendizaje al hacer vida al aire libre y ponerse en contacto directo con el medio ambiente que lo rodea, fomentando una mejor comprensión y una relación con los entornos naturales desde la observación y la contemplación, los niños que son curiosos por naturaleza e indagan sobre cualquier cosa que puedan ver, oír, tocar, oler se maravillan ante la diversidad de elementos que brindan estos espacios, que al ser potenciados por el juego profundizan las oportunidades de una interacción sana, constructiva y equilibrada con el sitio donde se desarrollen la actividades y la naturaleza en general, reforzando el compromiso por la conservación de la misma y un entendimiento básico de la ecología. Además, porque le permite vincular su creatividad, imaginación y fantasía al jugar donde los animales que encarnan sábado a sábado y con los cuales juegan a ser una Manada de Lobos dentro de una Selva llamada Seeonee, viven, se desarrollan y mueren, eso le da la visión de la biodiversidad y su relación con los ecosistemas de manera vivida.

La Manada es sinónimo de juego y hacerlo al aire libre, genera una combinación ideal que les da la libertad para que los niños aprendan a ser más independientes y ampliar su círculo social al interactuar con niños y adultos fuera de su hogar al separarse por unos pocos días. Las actividades mediante el cual se logran estos objetivos pueden ser paseos, visitas excursiones cortas, campamento corto (De una noche), pero fundamentalmente con el acantonamiento, siendo esta la actividad máxima al aire libre de la Manada que tiene una duración de tres (3) días y dos (2) noches en un sitio que cuente con las condiciones sanitarias mínimas y adecuados para niños. El acantonamiento sirve para reencontrar a los lobatos y lobeznas con los ritmos naturales, con actividades que ponen en juego los sentidos, que desarrollen su imaginación, enfrentar el temor a lo desconocido, para aprender a organizarse sin sus padres de por medio, a seguir las normas y estructuras de convivencia, a reconocer y respetar la autoridad, la toma decisiones sobre la vida cotidiana y la importancia de la gran familia feliz que es la Manada al ser solidarios y empáticos con sus compañeros, forjando el primer paso a la independencia, al darse cuenta que pueden hacer cosas por ellos mismos y ser responsables de las tareas que le corresponden (Saber que lleva en el bolso para la actividad), es decir la libertad para Ser y conocer sus limitaciones y aprender a superarlas a su ritmo.

En cada una de estas actividades al aire libre se busca forjar el carácter de los niños, fortalecer su visión de ser cada vez mejor y vencerse a sí mismo, al demostrar capacidades de organización, disciplina y la asimilación de cosas no vistas y vivencias que los interconecten con el mundo y su transcendencia, recuerden la intención es lograr la máxima impresión y puedes hacerlo con una lamparada, fogata, teatro a la luz de las estrellas, títeres, contar relatos y explotar todos los juegos creativos y de actividad físicas y de espiritualidad que puedan durante la estancia al aire libre.

La aspiración de toda persona es ser libre, y para hacerlo debes desarrollar vivencias donde valores la responsabilidad de construirla, forjando un carácter solidario, empático y alegre…

La Progresión personal en el Clan

Es la etapa donde se aprecia la definición del Proyecto de Vida, de la visión del joven en su posición en la sociedad, y el proceso de toma de decisiones se convierte en una constante, porque juventud es el proceso vital que está vinculada con el periodo de aprender bajo el reto para motivarse a lograr proyectos, tareas, objetivos, metas, y al servicio para interactuar positivamente con la sociedad en la que está vinculado, permitiéndoles desarrollarse continuamente y facilitar oportunidades de aprendizaje.

El sistema progresivo de objetivos y actividades que presenta a los jóvenes adultos una propuesta de objetivos educativos apropiados para su edad y a los valores del movimiento Scout, las cuales se ajustan a sus expectativas y necesidades, desarrollando de esa manera sus objetivos personales de crecimiento. Es a través de actividades que los mismos jóvenes elijen y preparan para obtener experiencias que contribuyen al logro de esos objetivos. Los objetivos personales los construye cada joven en base a los objetivos terminales de la formación Scout y a lo que desea para sí mismo en su Proyecto de Vida. La decisión del joven en la fijación de sus objetivos es determinante, limitándose el equipo y los adultos (Scouts, Sinodales) a apoyar y facilitar conocimientos y procesos. A medida que es asesorado, el Proyecto Personal experimenta cambios, hasta que cada Rover interioriza el hábito de tener un proyecto para su futuro.

Cada joven construye un Proyecto Personal, que contiene sus objetivos y las actividades y proyectos que desea realizar durante un período, asociándose con otros en equipos transitorios o temporales. Los Rover Scouts son completamente responsables de sus propias actividades y desarrollo, a través de oportunidades regulares y semiestructuradas para revisar el logro de sus objetivos y evaluar su progresión, a nivel individual y de equipo. Además, se brindan numerosas oportunidades diversas e inclusivas a escala distrital, regional, nacional y mundial para maximizar el progreso de todos los miembros.

En el Clan de Rovers Scouts la progresión de los jóvenes, para construir su motivación interior de estar siempre listos para servir, de ser responsables, disciplinados y comprometidos para participar consciente y activamente en la dinámica del Reto y el Servicio con el aprendizaje que conlleva para su desarrollo. Dado que en el Clan el factor de asociación e interacción es el individuo con intereses y necesidades afines, que permite a los jóvenes generar equipos que le permitan progresar en su propio desarrollo, bajo la generación de proyectos, siempre con la motivación de ver a sus iguales alcanzar nuevas etapas, profundizar en la identificación de su proyecto de vida, mejorar el trabajo en equipo, madurar conductas y aprendizajes a su manera y al propio ritmo de cada uno de los integrantes. Estos avances les permiten establecer a los jóvenes la interiorización de buenos hábitos, de responsabilidad, de compromiso, de iniciativa, la profundización de hobbies, la identificación de una vocación hacia un arte, oficio, profesión y la exploración de nuevas habilidades, y a ser un ciudadano activo vinculándose con su entorno como voluntario, o gestor de iniciativas con responsabilidad social.

La progresión personal en el Clan es facilitada por los adultos, forjando un clima educativo donde los jóvenes se sientan motivados, apoyados y retados apropiadamente para establecer sus propios desafíos, para aprender y obtener el reconocimiento en base a cada rasgo superado dentro de su proyecto personal, que es ese transitar por el Río de la vida donde identifico el Yo Soy, respondo a ¿Quién Soy?, ¿Dónde Estoy?, ¿Hacía dónde Voy?, hasta hacer mi propia historia, siendo la entrega de insignias la pauta que le indica a todos que el joven adulto va creciendo de manera reflexiva e introspectiva sobre sí mismo y su relación con el mundo que lo rodea convirtiéndolo en una Persona que va a ejercer como Ciudadano Integral capaz de Construir un Mundo Mejor, que es la etapa que engloba todos los aprendizajes de este periodo.

Este clima educativo se enmarca en un sistema de Adelanto Progresivo, basando su éxito en la convivencia del joven en ambientes exigentes que apoyen la formación de su personalidad y carácter, siendo los escenarios para asumir retos, relación con la comunidad y el servicio el escenario ideal y natural del Roverismo, con sus estrategias educativas como herramienta principal para supervisar los avances y ajustar actividades que se adapten a lo fines, intereses y necesidades que exprese el joven, al tener en cuenta que el control del Adelanto Progresivo estará en manos de todos pero fundamentalmente del Rover, como de los dirigentes de Unidad, Grupo, Padres y Representantes que motivan, ayudan y celebran el alcance de logros.

“Dando una patada a la sílaba im de la palabra imposible, cualquier persona estará segura de salir adelante”… Baden-Powell

La Progresión personal en la Tropa

Es la etapa donde la aventura comienza y la palabra cambio se convierte en una constante, porque la adolescencia es el proceso vital que está vinculada con el periodo de aprender bajo el camino de los bosques, centrado en motivar y desafiar a los jóvenes a desarrollarse continuamente, a través del reto de la vida al aire libre para facilitar oportunidades de aprendizaje.

En la Tropa Scout la progresión de los jóvenes, para construir su motivación interior de estar siempre listos, de demostrar responsabilidad y disciplina para participar consciente y activamente en el juego de competir por equipos y el aprendizaje que conlleva para su desarrollo. Dado que en la Tropa el factor de asociación e interacción es la patrulla, un pequeño grupo que permite a los jóvenes progresar en su propio desarrollo, bajo un entrenamiento circular hecho por los integrantes de la patrulla, de la toma de decisiones según los intereses de los integrantes de la misma , siempre con la motivación de ver a sus iguales alcanzar nuevas etapas, profundizar sus conocimientos técnicos, mejorar el trabajo en equipo, madurar conductas y aprendizajes a su manera y al propio ritmo de cada uno de los integrantes. Estos avances les permiten establecer a los jóvenes la profundización de buenos hábitos, que tengan mayor nivel de responsabilidad, el establecimiento de hobbies y la exploración de nuevas habilidades, y aprender a ser un ciudadano activo vinculándose con su entorno como voluntario.

La progresión personal en la Tropa es facilitada por los adultos, forjando un clima educativo donde los jóvenes se sientan motivados, apoyados y retados apropiadamente para establecer sus propios desafíos, para aprender y obtener el reconocimiento en base a cada rasgo superado dentro de las montañas, bosques, llanuras y caminos al aire libre que han recorrido con su patrulla, siendo la entrega de insignias la pauta que le indica a todos que el joven va conociendo la aventura, que va explorando la aventura, que va viviendo la aventura, que va disfrutando de la aventura, convirtiéndolo en un joven que asume la conciencia de su carácter proactivo y asume el compromiso de proyectar sus experiencias e interactuar con su comunidad, un Scout de Bolívar, que es la etapa que engloba todos los aprendizajes de esta etapa.

Este reconocimiento del progreso de los compañeros de la Patrulla, la Tropa y los adultos, ayuda al joven a ganar confianza, tener una visión positiva de su autoestima y seguir creciendo hacia nuevos retos. Además de la disciplina y el orden puestos en un diario de aprendizaje donde se refleje la convivencia del joven en vivencias que apoyen la formación de su personalidad y carácter, donde los jóvenes pueden visualizar sus avances y proyectar en que van a fijar su atención e interés, así como las especialidades que le permitan al joven seguir explorando voluntariamente nuevas habilidades y destrezas producto de una necesidad determinada, de una actividad realizada, de un libro leído, de una película o reportaje visto en la televisión o la Internet, o de lo que él observa en su entorno educativo, o en su hogar.

Este clima educativo se enmarca en un sistema de Adelanto Progresivo, basando su éxito en la convivencia del joven en ambientes exigentes que apoyen la formación de su personalidad y carácter, siendo la naturaleza el escenario ideal y natural del Escultismo, con sus estrategias educativas como herramienta principal para supervisar los avances y ajustar actividades que se adapten a lo fines, intereses y necesidades que exprese el joven, al tener en cuenta que el control del Adelanto Progresivo estará en manos de todos; tanto del Scout y su Patrulla, como de los dirigentes de Unidad, Grupo, Padres y Representantes.

“Una semana de vida en el campo, vale más que seis meses de enseñanza teórica en la sala de reuniones”. Baden-Powell

La Progresión personal en la Manada

Es un viaje de aprendizaje que está centrado en motivar y desafiar a los niños a desarrollarse continuamente, a través del juego que es el escenario ideal para facilitar oportunidades de aprendizaje.

En la Manada la progresión de los niños, para desarrollar la motivación interior de hacer siempre lo mejor, vencerse así mismo, para participar consciente y activamente en el juego y el aprendizaje que conlleva para su desarrollo. Debido a que en la Manada el factor personal e individual es la gran familia feliz, permite a los niños a progresar en su propio desarrollo, con la motivación de ver a sus iguales alcanzar nuevas etapas, madurar conductas y aprendizajes a su manera y a su propio ritmo. Estos avances les permiten establecer a los niños buenos hábitos, explorar hobbies y aprender a ser un ciudadano activo vinculándose con su entorno como voluntario.

La progresión personal en la Manada es facilitada por los adultos, generando un clima educativo donde los niños se sientan alentados y apoyados apropiadamente para establecer sus propios desafíos, para aprender y obtener el reconocimiento en base a cada rasgo superado dentro de la Selva de Seeonee, siendo la entrega de insignias la pauta que le indica a todos que el niño va pisando cada vez más fuerte, al ser más ágil, más fuerte, más vivaz, más alerta, más libre e independiente, convirtiéndolo en un Lobo alegre y Saltarín, que es la etapa que engloba todos los aprendizajes de esta etapa. Este reconocimiento del progreso de los compañeros de la Manada y los adultos, ayuda al niño a ganar confianza y crecer. Además de la disciplina y el orden puestos en un diario de aprendizaje o cuaderno de caza, donde los niños pueden visualizar sus avances y proyectar en que van a fijar su atención y energías, así como las especialidades que le permiten al niño seguir explorando voluntariamente respondiendo a posibles motivaciones producto de una necesidad determinada, de una actividad realizada, de un libro leído, de una película o reportaje visto en la televisión o de lo que él observa en su entorno o en su hogar.

Este clima educativo se enmarca en un sistema de Adelanto Progresivo, con sus estrategias educativas como herramienta principal para supervisar los avances y ajustar actividades que se adapten a lo fines, intereses y necesidades que exprese el niño, al tener en cuenta que el control del Adelanto Progresivo estará en manos de todos; tanto del Lobato y Lobezna como de los dirigentes de Unidad, Grupo, Padres y Representantes.